Ando arrancando pedacitos de piel amarrada a retazos de un antiguo lienzo. Desconchada tinta que insinúa curvas volcánicas de mujer perdida. Lienzo raído por ratas.
Y arranco pedacitos de piel mientras me ato al recuerdo. Niña en el templo sin padre y madre. Andando por sinuosas mareas de olas intempestivas, vacía de alma y corazón.
Y la piel se acaba y me araño las entrañas. Vergüenza de ser y estar.
Letras que degüellan la mujer que quise ser.
Debajo de la piel y de la carne... Navegando por tu sangre. En tu luz interior. Está todo ahí. Pero no podemos adelantarnos a los acontecimientos. Simplemente seguir luchando y tratar de mejorar. Sacando y encontrando todo el amor hacia ti misma. La carne se regenera. La piel también. Todo se cubrirá de nuevo cuando el interior ilumine. Y eso pasa cada día que avanzas y sobrevives y luchas y caminas. Incluso sin movimiento estás caminando. Nunca dejamos de hacerlo. No sé el resto de personas. Hablo desde la sensibilidad suficiente para decirte que eres especial tienes una luz brillante dentro. La haces brillar muchas veces... Pero si un día no brilla... Seguro que necesita descansar. Como el sol se marchar todos los días para volver. Como el sol. Como la luz. Como tu luz. Energía Inmortal.
ResponderEliminar