Cabecita de nubes tormentosas miraba las hojas del olivo.
Deseaba ser arrastrada por el viento.
¡Ah! ¡Si su resina te hubiese impedido marchar!
Niña de arrullo fácil, de futuro marino,
Te negó los labios la paciencia y te enamoraste de la palabra.
¡Ah! ¡Si la tinta no hubiese manchado tus manos almibaradas!
Convertida en ama y señora de noches parar tirar, de sentimientos sin domicilio, no dejó rastro de olivares ancestros ni viejas brisas en sus letras. De su pecho brotó la Judith de Holofernes, y devoró cuerpos de pene erecto y mente fútil. Perdida entre las bragas de encaje, polillas, lubricantes de sabores, horas de trabajo interminables y una lista de nombres que mejor olvidar, creyó que la independencia se basaba en trece letras unidas y una imagen mental.
Y no esperó y no quería esperar, sólo correr y saltar y no pensar ¿a dónde ir? Caminar, andar, caminar... Autora de letras inmaduras y de tintas que se ven ridículas sobre papel ¿a qué podías aspirar? De tu metáfora, de tu poesía infértil se burlan maestros de ases de copas.
Y ahora llueve. Nubes. Viento y árbol de nuevo. Dormida en el pliego de una camiseta, al arrullo de una nana de carótida. Tempestad en su cabeza.
¿Ahora qué? ¿De dónde y a dónde?
Con el corazón vomitado en dos tristes folios.
Con sábanas rotas de tanto usar.
Con las manos llenas de olivas.
jueves, 29 de marzo de 2012
jueves, 24 de noviembre de 2011
Tratados mañaneros de prostitución emocional sin poesía
Difícil es alcanzar el equilibrio en este gran vacío y más aun cuando la línea recta se desdibuja entre desdichas emocionales. Nos impusieron la idea del amor romántico como base del camino, como la luz del cuarto de nuestro pecho ¿quién fue el desgraciado que difuminó así la esencia del "anahata"? Tal y como están las cosas seguro que más de uno pensará que fue el PSOE ¿no?
Cultura de la imagen, de lo efímero, de la negación del alma y del ego destructivo. Este producto tuyo no se conforma con las tristes historias de polvos en la playa, príncipes y princesas, bodas de oro e hijos a los 30. Tampoco con la imagen de mujer perfecta, alta ejecutiva pero glamurosa con olor a "San Francisco" que nos obligas a dar. ¿De verdad tengo que aceptar el plan impuesto por los siete machos que controlan el Petróleo? ¡ah no! Que los que controlan el mundo son los del Priorato de Sión, Illuminati, Masones e hijos de Satán...Todo esto me horroriza más que el hecho de encontrarme una polla pequeña en una noche de usar y tirar
Y todavía creemos que nuestros problemas son autoimpuestos, que decidimos nuestro mal. Pobre género humano que asienta sus bases en el ego raíz de egoísmo. Lo solucionamos todo con un mínimo de papel verde. Hasta el "amor" (o "prostitución de la idea de amor" como me gusta llamarlo en mi intimidad). Los leprosos emocionales adheridos a la idea del amor impuesto culturalmente compran la libertad a su dolor con unas cuantas monedas, copas, whatsapp y noches de usar y tirar.
Hoy estoy carente de metáfora poética y aparentemente herida emocionalmente. Pero no señores, no. Amo la vida, amo mi esencia, mi camino. Muero de ganas de besar la tierra que piso y el aire que respiro. Me acostaría con el sol y me levantaría con la luna. La energía de la Kundalini abraza mis siete ojos y hoy, a pesar del entorno, decido amar de tú a tú, de alma a alma, de igual a igual. Camino sin miedo a sabiendas de que existe la posibilidad de volver a tropezar. Sé que cuento con besos y abrazos de aquellos que andan a mi par. Sé que ellos cuentan con mis besos y abrazos cuando vuelvan a tropezar.
Cultura de la imagen, de lo efímero, de la negación del alma y del ego destructivo. Este producto tuyo no se conforma con las tristes historias de polvos en la playa, príncipes y princesas, bodas de oro e hijos a los 30. Tampoco con la imagen de mujer perfecta, alta ejecutiva pero glamurosa con olor a "San Francisco" que nos obligas a dar. ¿De verdad tengo que aceptar el plan impuesto por los siete machos que controlan el Petróleo? ¡ah no! Que los que controlan el mundo son los del Priorato de Sión, Illuminati, Masones e hijos de Satán...Todo esto me horroriza más que el hecho de encontrarme una polla pequeña en una noche de usar y tirar
Y todavía creemos que nuestros problemas son autoimpuestos, que decidimos nuestro mal. Pobre género humano que asienta sus bases en el ego raíz de egoísmo. Lo solucionamos todo con un mínimo de papel verde. Hasta el "amor" (o "prostitución de la idea de amor" como me gusta llamarlo en mi intimidad). Los leprosos emocionales adheridos a la idea del amor impuesto culturalmente compran la libertad a su dolor con unas cuantas monedas, copas, whatsapp y noches de usar y tirar.
Hoy estoy carente de metáfora poética y aparentemente herida emocionalmente. Pero no señores, no. Amo la vida, amo mi esencia, mi camino. Muero de ganas de besar la tierra que piso y el aire que respiro. Me acostaría con el sol y me levantaría con la luna. La energía de la Kundalini abraza mis siete ojos y hoy, a pesar del entorno, decido amar de tú a tú, de alma a alma, de igual a igual. Camino sin miedo a sabiendas de que existe la posibilidad de volver a tropezar. Sé que cuento con besos y abrazos de aquellos que andan a mi par. Sé que ellos cuentan con mis besos y abrazos cuando vuelvan a tropezar.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Alma de argamasa
Pequeña cabecita rodeada de guirnaldas amarillas, ¿dónde quedó tu sensatez?
Me duelen los ojos al recordar tu olor ácido. La piel al escuchar tu silencio amargo.
No quenda sentidos sólo los huesos de lo que un día fueron albaricoques.
Dejaste que la desidia morase en mi almohada, que la indeferencia se escondiese entre polillas y alcanfor. Llenaste mis manos de arena para cubrir mis pies con cal y ahora esta mezcla absurda se hace llamar como yo.
Mis letras perdieron firmeza al ahogarse en celulitis cerebral. Estos días de tabaco y garganta marchita barren campos semánticos y los encierran en los nidos del alto faro. Luz que ya no brilla, construcción de piedra y cemento inerte.
Hada ahogada en su propio azul, ausencia de golondrina en nido. Frío de plumón recién llegado al mundo. Bucle de eterno retorno.
Hoy hasta el crepúsculo de Azorín se rie de ti.
Me duelen los ojos al recordar tu olor ácido. La piel al escuchar tu silencio amargo.
No quenda sentidos sólo los huesos de lo que un día fueron albaricoques.
Dejaste que la desidia morase en mi almohada, que la indeferencia se escondiese entre polillas y alcanfor. Llenaste mis manos de arena para cubrir mis pies con cal y ahora esta mezcla absurda se hace llamar como yo.
Mis letras perdieron firmeza al ahogarse en celulitis cerebral. Estos días de tabaco y garganta marchita barren campos semánticos y los encierran en los nidos del alto faro. Luz que ya no brilla, construcción de piedra y cemento inerte.
Hada ahogada en su propio azul, ausencia de golondrina en nido. Frío de plumón recién llegado al mundo. Bucle de eterno retorno.
Hoy hasta el crepúsculo de Azorín se rie de ti.
Arrancando pedacitos de piel...
Ando arrancando pedacitos de piel amarrada a retazos de un antiguo lienzo. Desconchada tinta que insinúa curvas volcánicas de mujer perdida. Lienzo raído por ratas.
Y arranco pedacitos de piel mientras me ato al recuerdo. Niña en el templo sin padre y madre. Andando por sinuosas mareas de olas intempestivas, vacía de alma y corazón.
Y la piel se acaba y me araño las entrañas. Vergüenza de ser y estar.
Letras que degüellan la mujer que quise ser.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Ojos, templanza y jucios
Las ratas que habitan en las cuencas de tus ojos no me han pedido perdón por haber carcomido la madera de mis entrañas.
No sienten, no entienden.
En realidad no saben.
Las ratas de tus ojos juegan sin permiso a esconderse en las zarzas de mi pelo para enmarañar la espinada razón.
No respetan. No cuidan.
En realidad no quieren.
Tu lenguaje aparentemente muerto, no entiende de palabras. Era el ruido de tu garganta el que pincelaba el cuadro melódico enmarcado por mi risa. Eran las ratas que moran en tus ojos las que se escapaban y me hacían subir muerta de pánico a la silla de la frivolidad.
Encierra a tus ratas maleducadas, este cadáver sólo quiere descansar en paz.
No sienten, no entienden.
En realidad no saben.
Las ratas de tus ojos juegan sin permiso a esconderse en las zarzas de mi pelo para enmarañar la espinada razón.
No respetan. No cuidan.
En realidad no quieren.
Tu lenguaje aparentemente muerto, no entiende de palabras. Era el ruido de tu garganta el que pincelaba el cuadro melódico enmarcado por mi risa. Eran las ratas que moran en tus ojos las que se escapaban y me hacían subir muerta de pánico a la silla de la frivolidad.
Encierra a tus ratas maleducadas, este cadáver sólo quiere descansar en paz.
Muserías. Samhain 2011
La musa se levantó con dolor de espalda. Solía caminar hambrienta de delirio por ciudades de metacrilato. Tabaco y rimmel barato nunca le faltaron, a ellos debía su fatalidad. Y fatal había sido la semana y fatal era su estado esa mañana: Sin resaca, sin maquillaje del día anterior, sin semen que limpiar.
Tosió. Se quejó. Y vio como la jauría de ideas entramadas en algún lugar detrás de su páncreas se amotinaban en la cavidad intercostal fruto del horror más humano. No tuvo tiempo de reaccionar: Gargajos infectos de pus le ahogaron la garganta hasta llegar a sus oídos. Sus ojos se anegaron del líquido verde-amarillento que empezó a brotar en ríos por las cornisas de sus mejillas. La torre que tenía por espina dorsal se desmoronó destrozando el suelo en el que se anclaban sus pies y su quejido quedó a la deriva en un mar cuyas olas taladraban el cielo de su pecho.
Masa informe reminiscencia de una mujer que hacía camino al caminar era todo lo que había en esa habitación. En las dunas de su cuerpo acampó el demonio, en el desierto de su sexo se tentó a Jesús tres veces. Musa del macrocosmos ¿qué hiciste para confundir la espiral de fuego con cenizas en movimiento?
Las nubes de sus ojos le ocultaron la verdad doliente de un sol enfermo y podrido contaminado con una fecha de caducidad impuesta.
Su crimen: Confundir su fatalidad con una omnipotencia que mataba el brillo de ese amor paterno que retumbaba en su conciencia a ritmo socavador.
Su sentencia: Yacer muerta rindiendo homenaje al padre asesinado cuyo esperma fecundó a la luna.
Penitente, por haberle negado su mirada de almendra.
Así pasará la musa toda la noche, hasta que el primer beso del amanecer se pose en la perla de su ombligo, entonces volverán sus piernas de anaconda a caminar por las ciudades acristaladas, reventando gargantas, matando miradas, levantando pollas, eso sí, está vez acunada en el regazo del sol.
Tosió. Se quejó. Y vio como la jauría de ideas entramadas en algún lugar detrás de su páncreas se amotinaban en la cavidad intercostal fruto del horror más humano. No tuvo tiempo de reaccionar: Gargajos infectos de pus le ahogaron la garganta hasta llegar a sus oídos. Sus ojos se anegaron del líquido verde-amarillento que empezó a brotar en ríos por las cornisas de sus mejillas. La torre que tenía por espina dorsal se desmoronó destrozando el suelo en el que se anclaban sus pies y su quejido quedó a la deriva en un mar cuyas olas taladraban el cielo de su pecho.
Masa informe reminiscencia de una mujer que hacía camino al caminar era todo lo que había en esa habitación. En las dunas de su cuerpo acampó el demonio, en el desierto de su sexo se tentó a Jesús tres veces. Musa del macrocosmos ¿qué hiciste para confundir la espiral de fuego con cenizas en movimiento?
Las nubes de sus ojos le ocultaron la verdad doliente de un sol enfermo y podrido contaminado con una fecha de caducidad impuesta.
Su crimen: Confundir su fatalidad con una omnipotencia que mataba el brillo de ese amor paterno que retumbaba en su conciencia a ritmo socavador.
Su sentencia: Yacer muerta rindiendo homenaje al padre asesinado cuyo esperma fecundó a la luna.
Penitente, por haberle negado su mirada de almendra.
Así pasará la musa toda la noche, hasta que el primer beso del amanecer se pose en la perla de su ombligo, entonces volverán sus piernas de anaconda a caminar por las ciudades acristaladas, reventando gargantas, matando miradas, levantando pollas, eso sí, está vez acunada en el regazo del sol.
lunes, 4 de abril de 2011
Desierto
Brújulas de una sola dirección ¿Qué haréis cuando perdáis el norte? Mirad al sol, caminad por donde muere. El padre no yerra. Oeste.
"Recalculando direcciones y rutas que conducen a la siguiente encrucijada, donde el sol y la luna habitan, dónde principio y fin fornican, donde angustia y placer mueren en las bocas de los leprosos emocionales"
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